Entendiendo el estrés

Entendiendo el Estrés y su Impacto en tu Salud

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¡Hey Life Warriors!

No hace mucho hablábamos de una de las mayores amenazas para la salud de las personas (tal vez la mayor) en el mundo desarrollado: el síndrome metabólico, y en aquel post os explicábamos cómo el estrés es uno de los principales factores desencadenantes de este problema. Dado que el estrés es posiblemente la principal amenaza a la que nos enfrentamos, vamos a compartir una serie de posts que nos van a ayudar a:

  1. Entender el estrés y cómo nos afecta
  2. Identificar nuestras principales fuentes de estrés
  3. Definir estrategias para combatirlo

Existen varios conceptos que tendemos a confundir. Una vez más, con la ayuda de mi amiga Nuria, médico especialista en oncología, y de otras fuentes que consideramos fiables (ver referencias al final del post) vamos a intentar arrojar algo de luz sobre este tema.

Desde un punto de vista psicológico, podemos entender el estrés como una situación que el individuo percibe como difícil o imposible de superar con los recursos de los que dispone. Esta situación desencadena una serie de reacciones fisiológicas y de comportamiento.

Importante aspecto de esta definición es que el estrés se basa en nuestra propia percepción de que una situación nos planteará dificultades, lo cual no tiene por qué ser cierto. En muchas ocasiones anticipamos dificultades o problemas que terminan por no ser reales (estrés de anticipación) lo cual abordaremos cuando tratemos las estrategias para combatir el estrés en un próximo post.

¿Cómo reacciona el cuerpo ante una situación de estrés?

Cuando nos encontramos ante una situación de dificultad, tanto física (ante un riesgo para nuestra integridad) como intelectual (una presentación, un examen o cualquier reto laboral), nuestro cuerpo reacciona poniéndose en modo de alerta. Esta alerta se envía a la amígdala, que interpreta la información y envía una señal de alarma al hipotálamo, que actúa como «centro de comunicaciones» con el resto del cuerpo

El hipotálamo activa una serie de funciones involuntarias a través del sistema nervioso autónomo, como el incremento de la presión sanguínea, la frecuencia cardíaca y respiratoria y la dilatación o contracción de vasos sanguíneos y bronquiolos. El sistema nervioso autónomo tiene a su vez dos componentes: el sistema nervioso autónomo simpático y parasimpático. El sistema simpático es como el pedal acelerador de nuestro cuerpo, y su reacción nos proporciona la energía necesaria para responder a la amenaza percibida, mientras que el parasimpático sería como el pedal de freno, que devuelve las cosas a su sitio una vez que el peligro ha pasado.

Al recibir la señal de alarma desde la amígdala, el hipotálamo activa el sistema simpático enviando una señal a las glándulas suprarrenales, que responden liberando adrenalina y cortisol a nuestro torrente sanguíneo. Esta entrada de la adrenalina en la sangre produce una serie de reacciones anteriormente descritas: incremento de la frecuencia cardíaca para llevar más sangre a músculos y tejidos, incremento de la frecuencia respiratoria y dilatación de las vías respiratorias para poder captar más oxígeno e incremento de la sensibilidad sensorial, especialmente de la vista y el oído. Parte de este aporte extra de oxígeno se envía al cerebro para aumentar nuestra capacidad de concentración y alerta. Por su parte, el cortisol provoca una liberación de azúcar en la sangre y moviliza las reservas de energía para que podamos responder a la amenaza.

Foto de Mujer creado por wayhomestudio – www.freepik.es

Todos estos cambios se producen a a una enorme velocidad, y eso es lo que posibilita las acciones reflejas que nos ponen a salvo sin que nosotros seamos realmente conscientes de la amenaza. Esto ocurre por ejemplo cuando tenemos que esquivar de pronto un coche que no habíamos visto.

Una vez que la liberación inicial de adrenalina remite, el hipotálamo activa el segundo componente del sistema de respuesta, conocido como el eje hipotalámico-hipofisiario-adrenal (HHA), que envía señales destinadas a mantener pisado el acelerador si percibimos que el peligro se mantiene.

¿Por qué el estrés es negativo?

Entender el estrés es clave para comprender cómo un proceso evolutivamente desarrollado para ayudarnos a sobrevivir, ha evolucionado con el tiempo, debido a la evolución de nuestra sociedad. Si bien el estrés no es algo malo per se, no es algo que debamos permitir que se mantenga en el tiempo.

El problema surge precisamente cuando esta reacción fisiológica se mantiene durante periodos prolongados. De la misma forma que no somos capaces de mantener la intensidad de un sprint de 100 metros durante 10 kilómetros, el estrés está diseñado para generar una reacción de respuesta rápida que debería desaparecer rápido.

Cuando esto no ocurre y la situación de estrés se prolonga, Aparece lo que se conoce como carga alostática. Esto significa que el cuerpo trata de recuperarse tras un evento estresante pero no le da tiempo porque el estresor sigue activo, de manera que el cuerpo se acostumbra a vivir con esa sobrecarga. Se genera así un nuevo estado de equilibrio en el que nuestra capacidad para soportar estrés es menor (ref). La carga alostática produce una serie de efectos muy negativos en nuestra salud: las repetidas liberaciones de adrenalina son perjudiciales para nuestro sistema circulatorio al incrementar la presión arterial, lo que incrementa el riesgo de accidentes cardiovasculares. Por otro lado, niveles elevados de cortisol afectan a nuestras capacidades cognitivas, en concreto dificultan la consolidación de información, la ejecución y la toma de decisiones, y también nos hacen comer más y quemar menos grasa, luego otro efecto no deseable del estrés suele ser la ganancia de peso.

Si estás interesad@ en aprender más sobre este tema, te invito a escuchar este fantástico podcast de Marcos Vázquez (Fitness Revolucionario) en el que entrevista a la doctora Carmen Pedraza, catedrática de Psicobiología (Universidad de Málaga) e investigadora sobre el efecto del estrés en el cerebro. Marcos es para nosotros un referente fundamental en todo lo relacionado con fitness, nutrición, salud y buenos hábitos.

Esperamos que este post os haya ayudado a entender un poco mejor los mecanismos que regulan el estrés. Nosotros pensamos que el primer paso debe ser siempre entender cómo funcionan las cosas con la finalidad de ser más eficientes en la manera de afrontar estas cosas.

Por nuestra parte, en el próximo post hablaremos sobre las principales fuentes de estrés y cómo identificarlas. ¡No te lo pierdas!

Foto de Humano creado por wayhomestudio – www.freepik.es

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