Click here to read this article in English
¿Sabías que una persona toma una media de 35.000 decisiones al día? ¿Cómo podemos asegurarnos de tomar decisiones correctas el mayor número posible de veces? Te contamos el proceso que sigue tu cerebro para tomar decisiones y cómo maximizar el número de decisiones correctas.
Tal y como describió el recientemente desaparecido Daniel Kahneman en su libro “Pensar rápido, pensar despacio”, nuestro cerebro opera con dos sistemas distintos:
El sistema 1 funciona de manera automática e intuitiva; es la forma que tiene nuestro cerebro de ahorrar energía automatizando los procesos, y es el sistema que utilizamos en la toma de decisiones que hemos repetido múltiples veces, tales como conducir (cuando llevamos años haciéndolo), ir a sitios conocidos, reconocer caras, etc.
El sistema 2, por el contrario, actúa de un modo deliberado, no automático. Es el sistema que entra en juego cuando nos encontramos ante problemas complejos o situaciones nuevas.
Durante nuestras actividades diarias, nuestro cerebro alterna constantemente ambos sistemas, dependiendo de la decisión ante la que nos encontremos en cada momento. Esto nos permite tomar esas 35.000 decisiones sin morir en el intento 😉
Sin embargo, aunque ambos sistemas son necesarios, debemos ser conscientes de ellos e intentar no priorizar constantemente el sistema 1, que es el más cómodo para nosotros. Kahneman describe cómo el Sistema 1 utiliza a menudo atajos mentales (heurísticos) que pueden conducir a errores sistemáticos (sesgos). Entre ellos se incluyen:
Anclaje: Depender demasiado de la primera información encontrada (el «ancla») a la hora de tomar decisiones. Por ejemplo, si voy a comprar un coche y el primer modelo que veo cuesta 30.000 €, los siguientes modelos me parecerán caros si cuestan más que eso o baratos si cuestan menos.
Disponibilidad: Juzgar la probabilidad de un suceso en función de la facilidad con la que nos vienen a la mente los ejemplos. Cuando vemos noticias sobre accidentes aéreos, en nuestra mente aumenta la probabilidad de sufrir uno de ellos.
Representatividad: Evaluar la similitud e ignorar la información estadística, lo que lleva a conclusiones erróneas. Por ejemplo, si conocemos a una persona callada y amante de la lectura, nos imaginaremos que esta persona es bibliotecaria debido a los estereotipos que tenemos acerca de los bibliotecarios. Sin embargo, lo más probable es que esta persona tenga cualquier otra profesión.
Como podéis ver en los ejemplos, nuestro cerebro siempre va a intenta encontrar el camino más rápido hacia una decisión, pero no siempre esa decisión va a ser la correcta. Además, las innovaciones tecnológicas suelen tratar de facilitarnos la vida y de evitarnos el esfuerzo de pensar. Los GPS nos hacen no esforzarnos por orientarnos, tener todo el conocimiento a un click de distancia nos hace guardar menos información en nuestra memoria, la inteligencia artificial llega con promesas de hacer casi todo por nosotros, mejor de lo que lo haríamos nosotros… en definitiva, nuestro sistema 2 tiende a ser utilizado cada vez menos.

¿Cómo podemos hacer entonces para mejorar nuestras decisiones?
Lo primero de todo, y ese es el objetivo de este artículo, es ser conscientes de la existencia de estos dos sistemas. Una vez que conocemos su existencia, tenemos que reforzar a nuestro sistema 2, que es el que se ve obstaculizado por el sistema 1.
La meditación es una excelente manera de adquirir consciencia y evitar decisiones sesgadas o demasiado apresuradas. En este artículo os explicamos los beneficios de la meditación y cómo iniciaros en esta fantástica práctica.
Involucrarnos conscientemente en actividades difíciles o incómodas para nosotros, nos ayudará a mantener en forma y alerta a nuestro sistema 2. Aprender un nuevo idioma, iniciarnos en la práctica de un nuevo deporte, aprender a tocar un instrumento musical, hacer puzles, crucigramas, resolver enigmas… son actividades que necesitarán de la involucración de nuestro sistema 2 y lo mantendrán en forma. Si no tienes tiempo para hacer nada de esto, prueba a ver tu serie favorita en el idioma original subtitulado. Esto mismo ya te ayudará mucho. Y no sólo eso; tal y como explicamos en este artículo, hacer cosas que no nos apetece hacer pero que sabemos que son buenas para nosotros, harán crecer nuestra corteza media cingulada y con ella, nuestra fuerza de voluntad.

¿Cómo podemos utilizar esta información para mejorar nuestra salud y nuestra forma física?
Los sistemas 1 y 2 pueden ayudarnos a mejorar nuestra salud y nuestro físico a través de la toma de decisiones.
- Intenta entrenar siempre a la misma hora y en el mismo sitio. Después de unas cuantas sesiones, tu cerebro automatizará este proceso y asumirá que, a la hora de entrenar, toca entrenar. Adquirir este hábito no será cosa de un día ni de dos, pero con el tiempo se consigue 😉
- Por el contrario, intenta planificar las comidas lo más posible. Cuando permitas a tu cerebro elegir qué comer “en automático”, elegirá comidas muy calóricas y con altos niveles de azúcar y grasa. Este fenómeno lo describió muy bien el doctor Robert Lustig en su libro “The hacking of the American mind”. Una lectura MUY recomendable!!
Así pues, Life Warriors, una vez más os animamos a que toméis el control de vuestras mentes y que toméis decisiones conscientes. Sin duda eso os ayudará a mejorar en cualquier ámbito de la vida.

