Finding comfort in discomfort

Encontrar comodidad en la incomodidad

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Encontrar comodidad en la incomodidad es una habilidad vital que puede transformar nuestra vida personal y profesional. Este concepto, respaldado por diversas obras y estudios, sugiere que el crecimiento y la felicidad residen más allá de nuestra zona de confort.

Los seres humanos estamos programados para conseguir la mayor comodidad con el menor esfuerzo posible, y en esta dirección se encamina el progreso y la mayor parte de los adelantos tecnológicos. En las últimas décadas la humanidad ha sido testigo de increíbles avances que nos han hecho conseguir cosas con las que nuestros abuelos ni siquiera hubieran soñado. Gracias a la tecnología llevamos todo el conocimiento del mundo en nuestro bolsillo, podemos llegar sin perdernos a cualquier parte, podemos realizar cualquier transacción y comprar cualquier cosa sin movernos del sofá. Además tenemos todo el entretenimiento que queramos a través de las diferentes plataformas de streaming, redes sociales, juegos online… Sin embargo, todos estos avances esconden un lado oscuro: explotan nuestros mecanismos de recompensa para hacernos cada vez más dependientes de ellos.

La Trampa de la Dopamina

La Dopamina es el neurotransmisor que más nos mantiene en esta dinámica de buscar el mayor placer con el menor esfuerzo. Tal y como explicábamos en este artículo, la dopamina nos empuja a repetir aquellos comportamientos que nos han causado placer en el pasado, con la importante salvedad de que necesitaremos un estímulo cada vez mayor para lograr el mismo efecto. Esto es conocido e inteligentemente explotado por diferentes industrias para engancharnos a sus productos y servicios. 

El doctor Robert Lustig desarrolla este concepto en su libro “The Hacking of the American Mind”, y lo resume muy bien en este vídeo:

Uno de los conceptos más interesantes que se describe en el libro es cómo la dopamina compite con la serotonina para atravesar la barrera hematoencefálica y llegar a nuestro cerebro. Básicamente, existe un número limitado de “transportes” para que ambos neurotransmisores crucen esta barrera, y no pueden ser compartidos. Cuanta más dopamina pase, menos sitio quedará para la serotonina. 

Cuidado, esto no quiere decir que la dopamina sea mala y la serotonina sea buena. Ninguna de las dos es intrínsecamente buena o mala. Nuestro cuerpo necesita de ambos neurotransmisores en las cantidades adecuadas; el problema es que, tal y como acabamos de explicar, diferentes industrias nos bombardean con multitud de estímulos a nuestra dopamina (en este artículo os describimos los siete comportamientos potencialmente adictivos estimulados por la dopamina); si no somos conscientes de este bombardeo y aprendemos a controlarlo, la dopamina anulará a la serotonina y aquí es donde llegan los problemas: mucho placer y poca felicidad.

Aquí es donde entra el concepto del que os queremos hablar hoy: la incomodidad y cómo esta incomodidad puede ayudarnos.

Elecciones saludables

La Ciencia de la Incomodidad

La incomodidad no es simplemente una sensación desagradable; es una señal de que estamos desafiando nuestros límites. Según investigaciones, la corteza media cingulada, que juega un papel crucial en la regulación emocional y la toma de decisiones, se desarrolla al enfrentarnos a situaciones incómodas. Este crecimiento cerebral es fundamental para mejorar nuestra capacidad de enfrentar el estrés y adaptarnos a nuevas circunstancias.

Michael Easter, en su libro «The Comfort Crisis«, argumenta que la cultura moderna nos ha llevado a buscar la comodidad a expensas de nuestro bienestar. La falta de desafíos físicos y mentales nos hace más vulnerables a la ansiedad y la insatisfacción. Al abrazar la incomodidad, podemos redescubrir la alegría de la lucha y el esfuerzo, lo que a su vez mejora nuestra salud mental y física.

¿Cómo podemos hacer para conseguir encontrar comodidad en la incomodidad?

[SPOILER] No existen fórmulas mágicas; lo incómodo va a ser siempre incómodo.

Sin embargo, podemos tomar diferentes estrategias para, al menos, evitar este primer “rechazo automático” a la incomodidad y darle a nuestro cerebro la oportunidad de tomar la decisión consciente de zambullirse en esa incomodidad:

1. Reenfoca tu Percepción: Cambia tu perspectiva sobre la incomodidad. En lugar de verla como algo que tienes que evitar a toda costa, considérala como una oportunidad para aprender y crecer. De ver la incomodidad como algo negativo, pasa a verla como algo casi siempre positivo

2. Busca la incomodidad: Cuando la incomodidad es algo que buscas proactivamente, tú eliges qué tipo de incomodidad y su intensidad. Busca las incomodidades que te van a ayudar a conseguir tus objetivos: levantarte antes por las mañanas, exponerte al frío, hacer ejercicio… Enfrenta situaciones difíciles en lugar de evitarlas. Verás cómo mejora tu capacidad de enfrentarte al estrés.

3. Avanza de forma progresiva: Comienza con pequeños desafíos que te saquen de tu zona de confort. Esto te ayudará a acostumbrarte a la incomodidad y a construir tu autoconfianza. Elige objetivos de forma individual y marca tu propio ritmo. Si quieres dejar de fumar, empezar a comer de forma saludable y hacer ejercicio de forma regular, tendrás más posibilidades de éxito si tomas estos objetivos de uno en uno que si intentas hacer las tres cosas a la vez. Empieza por el ejercicio; una vez que entrenar se haya integrado por completo en tu vida, aborda el tema de la nutrición, y una vez que te hayas habituado a entrenar y comer sano, tu cuerpo y tu cerebro estarán mucho más fuertes y dispuestos a ayudarte a dejar de fumar.

4. Practica la Autocompasión: Este no es un camino lineal; está plagado de altibajos y de trampas que la vida te pondrá. Muchas veces caerás en estas trampas y no pasa absolutamente nada. Cada vez que caigas, sé consciente de que has caído, acepta el error e intenta aprender de él para el futuro.

La incomodidad es una parte esencial del crecimiento personal y profesional. Al encontrar comodidad en la incomodidad, no sólo fortalecemos nuestra mente y cuerpo, sino que también nos preparamos para enfrentar los desafíos de la vida con mayor resiliencia y determinación. La próxima vez que te enfrentes a una situación incómoda, recuerda que es una oportunidad disfrazada para crecer y aprender.

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